miércoles, 5 de junio de 2013

CAPÍTULO 1



 MI VIEJA AMIGA JULIA


Soy Julia, tengo 17 años- imaginé que sería de hace un año ya que ella tenía dos años más que yo- ayer celebré mi cumpleaños con mi familia, mis padres, nada del otro mundo ya que hoy se han ido de viaje a España. Yo no quiero irme a España quiero quedarme aquí en Londres. Me he enamorado de esta ciudad desde que vine por primera vez a los cinco años. Acababa de dejar a Lottie sola en el mundo y ella a mi también. Era la primera vez que no nos teníamos, pero yo he podido vivir. Quiero verla, sí, pero prefiero llamarla, o saber cosas de ella antes y saber que está bien. Quiero que sea ella, quien venga aquí, a Londres y vea esto porque se cierto que se va a enamorar. Mañana es Lunes y no quiero empezar, me da mucha pereza, lo bueno es que no tengo a mis padres, lo malo… que estoy con mi hermano, Rick. Acabo de cenar, tacos, mi comida favorita, me encantan, y hay que aprovechar cuando se puede hacer ¿no? Llevo el pijama y estoy en mi cuarto, en la cama, escuchando música, de hecho, mi grupo favorito, se llama One Direction y son especiales, muy especiales. Estoy en Twister, retwitteando cosas que me gustaban y tal, lo de siempre. Empiezo a tener sueño así que creo que mejor, escribiré mañana. Tengo que acostumbrarme a esto ya que nunca lo ha hecho. Es mi primer diario, a ver que tal… espero que salga bien. Hablando de salir bien, espero que mañana vaya todo bien. En clase me han sentado al lado del chico más gilipollas que existe. Se cre que se puede follar a todas las tías… en verdad creo que soy la única que no ha pasado por su cama, o bueno una cama cualquiera con él. O ninguna… la única chica por la que su polla no ha pasado. Porque folla con cualquiera, en cualquier sito. Agg, lo odio. Es odioso. Encima se mete conmigo, y todas las chicas lo siguen como si fuera famoso o algo, no lo entiendo. En fin, buenas noches, mañana será otro día. Querido diario quería decirte que no vale la pena que un chico como Dann merezca que me ponga de mal humor, así que, buenas noches.
Me gustó este primer trozo. Ese chico debía ser odioso, de verdad. Cada vez que leía un poco más, me daban más ganas de ir a verla. No tenía ninguna duda, la llamaría en llegar, y la iría a ver. Cerré ese diario cuando un chico vino y se sentó a mi lado.
-Zayn- Dijo mirándome. La verdad, era muy guapo. Era moreno, con algo de barba, muy poca, pero muy poco, unos ojos marrones que brillaban, de una manera especial, y sus pestañas eran largas y bonitas. Hacían que su mirada se quedara en mí.
-Lottie- sonreí brevemente. -¿Quieres algo?- pregunté. Ya que creía que había venido porque necesitaba algo o no se. Miró a su lado. Habían un par de chicos que nos miraban fijamente y sonriendo. -¿Son amigos tuyos?- pregunté ya que me ponían algo nerviosa. Me sentía realmente observada, lo estaba.
-Si, no les des importancia, siempre están igual. ¿Quieres que te diga lo que quiero?- preguntó acercándose a mi. Eso no me gustaba. Le veía las intenciones, eran claras y tenía claro que no se saldría con la suya.
-¿Dónde vas?- dije borde empujando su cuerpo con la mano para llevarlo lejos de mi. Lo miré co desprecio.
-Tu me has preguntado, yo respondo, dolo que lo mío no se responde con palabras- dijo acercándose a mi y terminando la frase en un susurro. Lo volví a apartar de mí, me estaba cabreando.
-¿De que vas gilipollas?- dije con desprecio. No me gustaban esa clase de chicos.
-Ahahaha- oí risas y me giré a ver de donde provenían, efectivamente, de sus amiguitos. –Zayn, nos debes 10 libras a cada uno- dijo un chico de pelo más rubio y largo.
-¿Quién ha dicho que haya terminado?- dijo ese, Zayn mirándome con una sonrisa.
-Vamos Zayn… te he rechazado dos veces- habló otro de sus amigos.
-¿Qué hacéis con vuestra vida?- dije harta de esas palabras. – Encima todo esto es una apuesta de niñatos ?- cada vez me caían peor.
-Eh tranquila muñequita- volvió a hablar Zayn.
-No me vuelvas a decir muñequita si no quieres ser tu el muñeco- sonreí falsamente y me cambié de sitio, me senté con mi hermano, de alguna manera con Ashton me sentía mejor. Pero los seis chicos volvieron a aparecer.
-Pero si tiene novio- dijo el mismo rubito de antes dirigiéndose a Zayn.
-¿novio- habló Ashton- ¿de qué hablan?- preguntó confuso.
- ¿Y prefieres a ese antes que a mi muñequita?- dijo Zayn seguro de sí mismo. No pude evitar mirarle con esa mirada desafiante que tengo cuando me enfado, más que nada por lo de muñequita. Porque si Ashton no fuera mi hermano, creo que me hubiera sentido atraída por él.
“Señores pasajeros les informamos que en pocos segundos va a tener lugar el aterrizaje a Irlanda, así que abróchense los cinturones y desconecten los teléfonos móviles”.
-Muñequita, nos vemos- me guiñó el ojo y se fue.
-¿Qué le pasa a ese tío?- Dijo mi hermano algo molesto.
-Que ha nacido subnormal- dije riendo lo que provocó la risa graciosa y contagiosa de mi hermano.
-Vamos, ya hemos llegado, vamos a por las maletas y a casa, tengo ganas de verla- dijo mi hermano levantándose y dándome la mano para ayudarme. Me levanté y fuimos a por las maletas. Mientras las recogíamos nos volvimos a encontrar con Zayn y sus amigos.
-Eh muñequita- volvió a hablar- ¿eres de aquí?- preguntó interesado
-No, somos nuevos aquí, nos mudamos, hoy vamos a la que será nuestra casa- habló mi madre simpática o intentándolo, claro que ella no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
-Mamá, vete- le dije. Ella obedeció y se marchó, dejándome con mi hermano y “esos”.
-¿Así que una muñequita nueva?- dijo Zayn acercándose a mi- Si quieres puedo enseñarte esto- dijo acercándose más.
-Preferiría perderme antes de estar contigo aquí- sonreí falsamente y me di media vuelta para irme- a y como vuelva a oír la palabra muñequita saliendo de tu boca y refiriéndose a mi, no te podrás mover en un par de días, ¿vale?- Dije simpática, obviamente con ironía.
-Muñequita- Dijo antes de darse media vuelta y irse.
-Ven aquí y dilo si tienes cojones- habló mi hermano. Zayn hizo lo que le dijo Ashton y obviamente mi hermano le empezó a pegar en la cara por lo que Zayn le devolvió con un puñetazo.  No se como, pero conseguí pararlos. Los llevé al baño y con un papel con agua, les calmé un poco las heridas.
-¿Y ahora qué te pasa? ¿Por qué me curas después de enfadarte? Eres bipolar- se quejó Zayn.
-No te quejes- le callé. Dicho esto,  terminé y nos fuimos. Mis padres no se dieron cuanta ya que estaban muy ocupados contemplando el paisaje. A los pocos minutos llegamos a casa.
-Tenemos una sorpresa- habló mi madre. Cogió su bolso y empezó a buscar algo.
-¿Qué pasa?- preguntamos los dos al unísono.
-Esto es para vosotros- haló mi madre con algo entre las manos- Cuando lo pude ver, vi perfectamente que eran unas llaves. –Viviréis los dos solos aquí, enfrente nuestra- habló mi madre, señalando un bloque de pisos.

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